¿Por qué en
las escuelas no se cultiva el pensamiento crítico ni se fomenta como hábito?
Ocurre que
nuestro sistema educativo se apoya en una fuerte tradición dogmática donde,
como dice Howard Garner, las preguntas de los estudiantes no tienen cabida, pues
lo que se les ofrece son respuestas ya hechas o preguntas que ellos nunca se
hicieron. Desde el Siglo XIII, los sistemas educativos se han enfocado
básicamente en trasmitir verdades universales, con el único propósito de que
sean recordadas y repetidas. Pensar críticamente supone, necesariamente, tiempo
invertido en reflexión, indagación y debate, es decir, un proceso de
aprendizaje más pausado. Los hábitos del sistema no apremian, sin embargo, a
avanzar sin pausa en la entrega de conocimientos ya elaborados e indiscutibles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario