sábado, 17 de septiembre de 2011

MAESTROS: ENSEÑEMOS A COMPRENDER A NUESTROS ESTUDIANTES.


            Hay  muchos maestros y maestras que andamos preocupados por lo que pasa en educación. Es que estamos pensando en el  porvenir, en una clara y definitiva  política educativa, que nos asegure generaciones cultas, trabajadoras y creativas.  Creo que el objetivo fundamental de la enseñanza es  propiciar en el estudiante el ejercicio de una libertad individual que sirva suficientemente para que desarrolle sus capacidades  y una vez  adquiridas permitan al estudiante ser un efectivo creador del conocimiento.
            Ir en busca del conocimiento y sentirse partícipe del descubrimiento asegura un aprendizaje de calidad. No confundir conocimiento con información. Si eso no está en la preocupación de quienes diseñan el plan de recuperación pedagógica, seguiremos permaneciendo en el siglo XIX.
            Cuando analizamos las tristes evaluaciones y advertimos el sitio que ocupamos (estudiantes y maestros) en el cuadro internacional, reconocemos que nuestra deficiencia no esta en el saber sino en el comprender. Y eso creo que es nuestra responsabilidad. Saber no comporta particularidades riquezas. Lo importante es comprender, y eso necesitan los estudiantes. Hoy en día ese es el rol de los maestros y maestras. Buscar la razón de los fenómenos y explicársela es la condición primera que el maestro requiere para poder explicitarla a los demás y compartir, así, con los otros conocimientos y saberes. “Solo la explicación permite ver al estudiante como se enlazan y cómo se constituyen en un trama feliz los distintos elementos que integran una realidad o conformar un determinado fenómeno” (Charles Langlois).
            Sabemos que nuestra educación esta golpeada. Los alumnos no aprenden a estudiar, no desarrollan sus capacidades creativas  y rinden pleitesía a la memoria. A decir verdad, la mayoría de  maestros no estamos respondiendo a las exigencias actuales por la misma formación que existió y existe  en la formación profesional básica: Pedagógicos y universidades.  Si la explicación no está en los libros, muchos maestros no saben cómo ayudar  al alumno a encontrarla. Por eso en las instituciones educativas se tiene que seguir manteniendo por lo menos una vez al mes las jornadas pedagógicas, nos tenemos que sentar a reflexionar de nuestro accionar pedagógico. En muchos países están preocupados por hechos similares.
            Es un deber ciudadano reflexionar y precisar a quienes  enseñamos y para qué enseñamos. Necesitamos tener una idea clara de lo que los  estudiantes necesitan en este siglo para hacer frente a esta realidad. Debemos convencernos de que es deber de la escuela (escuela lo considero todo centro de estudios ya sea básico o superior) formar ciudadanos y ayudar al estudiante, a través de estrategias específicas, a descubrirse como persona, a resolver individualmente algunas situaciones y a aprender a integrarse a equipos de trabajo. Puesto que vivimos en un mundo donde  el consumismo y el dinero quieren constituirse en valores, y hemos perdido la certeza de que el espíritu existe, no podemos permitir que  vivan en esa absurda negación quienes se preparan en las aulas para asumir el futuro de la nación.
            Lo que los estudiantes necesitan es que la escuela los ayude a descubrirse creadores. No debe el alumno y alumna preocuparse por “ser como lo otros”. Debe insistir en buscarse a sí mismo. No debe aspirar a ser “uno de tantos”, que es perderse en la cantidad. Debe esmerarse en “ser uno mismo” que es algo que está mirando la calidad. Ser es más importante que el tener. A la escuela le toca la tarea. Pero el que tiene el secreto es el maestro y maestra. Para eso necesitamos seguir preparándonos para ser educadores de calidad. Un educador de calidad descubre y forma alumnos creativos.
                                                                       Moyobamba, 17 de setiembre de 2011

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